Me dejó totalmente perpleja,
comprendiendo que este era solo el inicio de un recorrido a través de la
historia guatemalteca, ya antes había escuchado hablar mucho sobre varios
acontecimientos en nuestro país pero no tenía total certeza sobre otros. Recuerdo
algunos de los comentarios de mi mamá acerca de algunas cosas que ella supo, aun
sin ser ella guatemalteca parecía saber tanto.
En una ocasión recuerdo haber escuchado a mi abuela contar algunas cosas
que parecían sacadas de algún libro de terror por alguna razón, pensé que no
podían ser reales (mi viejita solía exagerar), luego al ingresar a la Universidad de San Carlos
de Guatemala empecé a escuchar de distintas personas las mismas
historias (algunas con mayores detalles), tantas historias que parecían encajar
todas en cuanto a muchísimos detalles, ver éste documental me sorprendió
totalmente, jamás pensé que con mis propios ojos podría ver lo que hace tanto tiempo hacía tanto tiempo. Granito de Arena pareció lograr regresar el tiempo y llevarme
a la época que solo me habían contado, aunque debo admitir esto solo fue el inicio
de querer saber más sobre qué había pasado recuerdo haber escuchado aun más
cosas de boca de mi un señor que vivió parte de ésta historia quien vio la película conmigo y me pidió una copia de
la misma quien parecía sorprendido al ver que en efecto existía un documental
en el que se hablara sobre aquello que el recuerda haber vivido en esa época.
Tomé
papel y lápiz para anotar algunos detalles que me parecieran importantes para
tomarlos en cuenta pero para mi sorpresa la película logró acaparar mi total
atención yo no podía creer que quienes habían tenido mi admiración durante mi
niñez eran los autores de tal masacre que asechó a un pueblo humilde que se
cansó de ser pisoteado y pagó con creces el querer libertad, desde niña les
tuve un respeto increíble y no entendía por qué algunas personas les tenían
tanto miedo, pero mitigaron la opinión de las personas y tomaron el poder de tal
forma que nadie o casi nadie se atrevía a hacer nada.
Aun
con el paso del tiempo podemos ver que no se ha hecho justicia del todo que
Guatemala sigue a la espera de que se haga algo con estos genocidas que no se
tentaron el alma. Me quito el sombrero ante el valor de Pamela Yates, que sin
ser nosotros su sangre arriesgó su vida de tal forma que pudieran terminarse
estos años de desgracia guatemalteca.
Algo que me dejó boquiabierta y debo de admitir los lagrimas colándose a través de
mis ojos fue el testimonio de Antonio Caba Caba, quien pide justicia en otro
país pues sabe que en su tierra su voz será silenciada y no habrá justicia.
Parece
increíble un cuento de terror no sea nada, Guatemala tuvo a la cabeza un gobierno
que usó el poder de la forma más cruel, un gobierno que no tuvo corazón para
guiar un pueblo y que pisoteó cuanto quiso y cuanto pudo durante 36 largos años,
que su forma de callar a este inconforme y cansado pueblo fue la muerte; un
general que se sentía Dios como para decidir quien vivía y quien no en este país, pero un día sé
que mis ojos verán justicia y agradezco a Dios y a quienes no callaron porque sé
que mis hijas no vivirán lo que mis padres y mucha gente más tuvo que soportar.
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