jueves, 12 de marzo de 2015

Granito de Arena (Documental)

Me dejó totalmente perpleja, comprendiendo que este era solo el inicio de un recorrido a través de la historia guatemalteca, ya antes había escuchado hablar mucho sobre varios acontecimientos en nuestro país pero no tenía total certeza sobre otros. Recuerdo algunos de los comentarios de mi mamá acerca de algunas cosas que ella supo, aun sin ser ella guatemalteca parecía saber tanto.  En una ocasión recuerdo haber escuchado a mi abuela contar algunas cosas que parecían sacadas de algún libro de terror por alguna razón, pensé que no podían ser reales (mi viejita solía exagerar), luego al ingresar a la Universidad de San Carlos de Guatemala empecé a escuchar de distintas personas las mismas historias (algunas con mayores detalles), tantas historias que parecían encajar todas en cuanto a muchísimos detalles, ver éste documental me sorprendió totalmente, jamás pensé que con mis propios ojos podría ver lo que hace tanto tiempo hacía tanto tiempo.  Granito de Arena pareció lograr regresar el tiempo y llevarme a la época que solo me habían contado, aunque debo admitir esto solo fue el inicio de querer saber más sobre qué había pasado recuerdo haber escuchado aun más cosas de boca de mi un señor que vivió parte de ésta historia quien vio la película conmigo y me pidió una copia de la misma quien parecía sorprendido al ver que en efecto existía un documental en el que se hablara sobre aquello que el recuerda haber vivido en esa época.

Tomé papel y lápiz para anotar algunos detalles que me parecieran importantes para tomarlos en cuenta pero para mi sorpresa la película logró acaparar mi total atención yo no podía creer que quienes habían tenido mi admiración durante mi niñez eran los autores de tal masacre que asechó a un pueblo humilde que se cansó de ser pisoteado y pagó con creces el querer libertad, desde niña les tuve un respeto increíble y no entendía por qué algunas personas les tenían tanto miedo, pero mitigaron la opinión de las personas y tomaron el poder de tal forma que nadie o casi nadie se atrevía a hacer nada.

Aun con el paso del tiempo podemos ver que no se ha hecho justicia del todo que Guatemala sigue a la espera de que se haga algo con estos genocidas que no se tentaron el alma. Me quito el sombrero ante el valor de Pamela Yates, que sin ser nosotros su sangre arriesgó su vida de tal forma que pudieran terminarse estos años de desgracia guatemalteca.

Algo que me dejó boquiabierta y debo de admitir los lagrimas colándose a través de mis ojos fue el testimonio de Antonio Caba Caba, quien pide justicia en otro país pues sabe que en su tierra su voz será silenciada y no habrá justicia.


Parece increíble un cuento de terror no sea nada, Guatemala tuvo a la cabeza un gobierno que usó el poder de la forma más cruel, un gobierno que no tuvo corazón para guiar un pueblo y que pisoteó cuanto quiso y cuanto pudo durante 36 largos años, que su forma de callar a este inconforme y cansado pueblo fue la muerte; un general que se sentía Dios como para decidir quien vivía y quien no en este país, pero un día sé que mis ojos verán justicia y agradezco a Dios y a quienes no callaron porque sé que mis hijas no vivirán lo que mis padres y mucha gente más tuvo que soportar.

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